El Desierto que habrá que cruzar
¿Es verdad que se vive sobre la tierra?
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí
aunque sea jade se quiebra,
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra,
no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.
Nezahualcóyotl
¿Dónde se esparcirá el polvo de nuestros huesos?
Ha cruzado dos montañas para llegar.
Las lombrices hincharon su panza,
se recuesta sobre el petate de la tristeza,
o hubo tortilla para calentar en el comal.
Es un niño.
a cruzado un cerro para llegar.
Se levanta de madrugada,
trepa al tren el cansancio que transporta su desvelo.
Cae y maltrecho vuelve a trepar.
Escucha un alarido lejos,
la bestia de acero molió una pierna,
quizá una mano,
tal vez un cerebro.
¿Dónde se esparcirá, texoxoctli, piedra del corazón nuestro?
Es una niña.
Ha cruzado vientos helados para llegar.
Ojos perversos persiguen su cuerpo,
mastica el amasijo de mareos y hambre,
la ropa queda hecha jirones,
la membrana llora el dolor derramando sangre.
Ha atravesado entre cuchillos de pedernal,
cortantes guijarros de río,
izcuintli acompaña en el destino,
pero no llega a Tonacuahtitlán,
a su tranquilidad.
¿Dónde se esparcirá, texoxoctli, piedra del corazón nuestro?
Han cruzado montes para llegar. Siembran, desyerban, cosechan,
desfallecen sus cuerpos fatigados a la sombra del árbol muerto,
les taladran un billete verde en la mano,
la castigan con la esclavitud laboral,
o confinan a la barraca de concreto.
Han atravesado el terrible camino,
cruzaron entre lagartijas, culebras, estandartes y desiertos
y no llegan a Mictlán, a su serenidad,
no al lugar de las flores y el agua que todo reverdece,
no a acompañar al cenit las hebras de fuego del sol,
no al árbol de los senos derramando leche.
Chichihualcuahtli, ¿dónde está tu ambrosía?
Han franqueado el terrible camino,
y no está tu miel al final de la travesía.
Cacao, cempazuchitl, frutas,
jarrón de agua, huautli, copal.
Maíz, calabaza, chile,
ocote, petate, incienso,
ayuden a nuestros pasos a sobrevivir las dunas del desierto.
¿Dónde se esparcirá, texoxoctli, piedra del corazón nuestro?
No temo a la travesía hacia Mictlán,
pues más arriesgado el camino de la exclusión,
más azarosa la vereda del desarraigo,
huellas que quedan sobre el lodo,
como una lamentación a la soledad,
como un suspiro que asfixia bajo el polvo.
Via: homohominisacrares